jueves, 21 de mayo de 2015

Estrategia de Educación Ambiental para  la Sustentabilidad en México


La presente Estrategia de educación ambiental para la sustentabilidad en México apunta principios y líneas de actuación presentes y futuras en materia de educación ambiental para la sustentabilidad en el país. Con ello se busca potenciar la participación de los sectores gubernamentales vinculados con los campos del medio ambiente y la educación, de las instituciones educativas y de investigación, de los organismos civiles, de las organizaciones sociales y del sector privado, en el marco de una visión articulada de carácter nacional, con responsabilidad global, con una visión nacional propia, para los esfuerzos que deberán realizarse los próximos años en el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la Educación con miras al Desarrollo Sostenible (2005-2014), encabezado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a través del Centro de Educación y Capacitación para el Desarrollo Sustentable (Cecadesu), y la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Se definió la Estrategia como una herramienta de planificación de carácter general, en la que se formularían orientaciones articuladas y de nivel macro, para el rumbo de las políticas en materia de educación ambiental para la sustentabilidad en el país. Con base en lo anterior, se planeó elaborar una estrategia con las siguientes características:
  • Participativa e incluyente
  • Autónoma y plural
  • Abierta y flexible
  • Comprehensiva e integral
La construcción de la presente Estrategia implicó una serie de pasos y actividades, los cuales se sintetizan a continuación:

1) Realización del taller Hacia la construcción de una estrategia nacional de educación ambiental para
el Decenio, en la ciudad de Aguascalientes, el 18 de mayo del 2005.
2) Conformación de un grupo operativo, el cual quedó constituido por personal del Cecadesu.
3) Análisis de documentos, que le implicó al grupo operativo la revisión de los antecedentes de la
presente Estrategia.
4) Elaboración de la primera versión de la Estrategia.
5) Establecimiento de un foro electrónico.
I. Lista de correo electrónico: http://www.elistas.net/lista/ambienta
II. Foro de discusión web: http://agenda.di.uaslp.mx/estrategia
6) Realización de tres foros regionales de consulta: Foro del Sur (Oaxaca), Foro del Centro
(Aguascalientes) y Foro del Norte (Ciudad Juárez).
7) Publicación en internet de los resultados de los foros regionales. Con la finalidad de que fueran revisados por los asistentes y por los interesados de otras regiones.
8) Redacción de la primera versión de Estratégica y Foro de expertos.
9) Realización del documento final.

Antecedentes

En México, la elaboración de propuestas orientadas a organizar la actividad del campo de la educación ambiental se realizó en la primera mitad de la década de los años 90, pero ninguno de los dos documentos resultantes se llamó propiamente estrategia, a efecto de no concitar rechazos de parte de quienes no se sintieran apropiadamente incluidos. El primero de ellos se elaboró como resultado del acercamiento por parte de la Asociación Norteamericana de Educación Ambiental. El segundo documento surgió inmediatamente después del primero, promovido por la UNESCO, bajo los auspicios del PNUD, en 1992. Ambos documentos, aparecidos casi simultáneamente, fueron ampliamente difundidos entre los educadores ambientales de América Latina y España, con quienes se estableció comunicación durante los trabajos previos al primer Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental, y durante éste.

En el ámbito de la gestión pública, la educación ambiental presenta avances relevantes. Un antecedente directo a esta estrategia lo constituye la integración de los 32 planes estatales de educación, capacitación y comunicación ambientales. Todos esos espacios y logros habrán de ser defendidos, como un elemento estratégico básico viendo hacia el futuro, y la mejor defensa es la producción de conocimientos, la formación de cuadros, la visibilidad política como gremio, la consolidación de la estructura institucional y el mercado de trabajo, así como los resultados del trabajo pedagógico de los centenares de educadores y educadoras ambientales que buscan contribuir a un país mejor.

1. Educación ambiental para la sustentabildad: consideraciones conceptuales y prácticas para su futuro.

El desarrollo y la crisis ambiental

La tendencia que ha llevado a igualar desarrollo con crecimiento cuantitativo generó que los gobiernos nacionales tomaran al mundo como un escenario de lucha económica, donde los países compiten por una mejor posición en el Producto Mundial Bruto (PMB), es decir, el valor total de la riqueza producida por la sociedad planetaria. De esta manera se ha dado una subordinación gradual de todos los aspectos de la vida social a las formas dictadas por la economía del Norte (Sachs, 1993); así, frente a lo económico se devalúan todas las demás formas de existencia social (Ilich, citado por Esteva, 2000) y se subordinan todas las manifestaciones de vida que no sean humanas.

En el informe Más allá de los límites del crecimiento (Meadows, 1993), los investigadores reconocen que las tres conclusiones delineadas en su estudio anterior (realizado 20 años atrás y titulado Los límites del crecimiento [Meadows, 1975]) seguían siendo válidas, aunque había que reforzar los
siguientes aspectos:

Primero, que el crecimiento de la actividad humana extractiva y contaminante ha rebasado la capacidad de carga de muchos ecosistemas. Segundo, que esa disminución no es inevitable, siempre y cuando se den: a) una revisión global de las políticas y prácticas que perpetúan el crecimiento del consumo material y de la población; b) un incremento rápido y drástico de la eficiencia con la que se utilizan los materiales y las energías. Tercero, que una sociedad sostenible es aún técnica y económicamente posible.

La sustentabilidad como marco para la educación ambiental

La sustentabilidad, más allá de si se le usa como adjetivo del desarrollo o de las sociedades (lo que por sí mismo genera debate), puede entenderse de muy divergentes maneras:

  • el que entiende la sustentabilidad como “crecimiento económico sostenido”, es decir, no dejar de crecer, no dejar de generar desarrollo en el sentido convencional, pero con ajustes, especialmente de carácter económico y tecnológico.
  • el que asume que los límites mostrados por la naturaleza en las últimas décadas obligan a poner en duda la viabilidad del crecimiento económico indefinido y, por lo tanto, exigen repensar de manera integral las forma de aprovechamiento de los recursos naturales.
  • el enfoque que asume que la sustentabilidad implica el cuestionamiento y la reconstrucción de todos los elementos (éticos, sociales, políticos, económicos, ecológicos) que otorgan sentido a las sociedades humanas y a su relación con su entorno natural.
Los educadores ambientales deben considerar las dimensiones siguientes (además de otras que serán abordadas en un apartado posterior): a) ecológica, b) económica, c) política. la sustentabilidad es una lucha por la diversidad en todas sus dimensiones, lo que significa que en el mismo grado de preocupación por proteger la diversidad biológica, la educación ambiental para la sustentabilidad debe procurar intencionadamente la protección de la pluralidad política e ideológica en las sociedades modernas, y abrirle cauces para que se exprese, no sólo en las tribunas públicas donde se realiza el debate social, sino en los espacios de participación cívica. Ello exige políticas sociales que fortalezcan las oportunidades de ingerencia en la definición del desarrollo nacional y local de todos los sectores, aun los que han sido desplazados por considerarse poco rentables.

Actuales tendencias de cambio en la educación ambiental para la sustentabilidad

a) la corta trayectoria de esta tendencia educativa, que apenas tiene alrededor de 30 años; b) la muy reciente identidad y despunte de la investigación en educación ambiental; c) la predominancia de esfuerzos prácticos, no sólo extracurriculares, sino en muchos casos anti-intelectuales; d) la preponderante presencia en el surgimiento y desarrollo del campo de profesionales de las ciencias naturales que, a pesar de sus muchos aportes brindados, no tenían como prioridad el fortalecimiento teórico-filósofico y pedagógico de la educación ambiental; y e) la confluencia de varias disciplinas para la construcción del campo, que genera una tendencia hacia paradigmas complejos, cuyo establecimiento tampoco tiene la suficiente madurez, dada su escasa tradición teórica y epistemológica.

El término: educación ambiental para la sustentabilidad

En Latinoamérica y México han habido posiciones divergentes en relación con el cambio de nombre propuesto, pues dejar de lado el término educación ambiental significaría perder el activo político y una identidad que ha sido difícil de construir, y adoptar el de educación para el desarrollo sustentable significa heredar lo polémico, ambiguo y escurridizo que resulta el término desarrollo sustentable.
El término seleccionado para emplearse en la presente Estrategia es el de educación ambiental para la sustentabilidad, aunque con la clara consigna de que no pretende convertirse en un intento de imposición para que sea el adoptado en México; el debate debe seguir en pie y sería un error tratar de cerrarlo ahora cuando distintas posiciones están dibujándose de manera más definida.

Dimensiones y planos a profundizar en la educación ambiental para la sustentabilidad

1) Dimensión política
La educación ambiental para la sustentabilidad debe canalizar esfuerzos en la construcción de sujetos críticos que asuman posturas claras y en colectividad, y amplíen los espacios de gestión social y garanticen, desde sus propias prácticas, las condiciones de diálogo, de respeto y de participación como derechos que son indispensables para la sustentabilidad.

2) Dimensión ecológica
Cualquier concepto de sustentabilidad que no gire alrededor del principio que enfatiza la dependencia de las sociedades humanas hacia los ecosistemas, no tiene sentido.

3) Dimensión epistemológica y científica.
Redclift (1997), como muchos otros, se pregunta: “¿está capacitada la ciencia ante la tarea que enfrentamos –equipar a las sociedades humanas para manejar el medio ambiente de manera sustentable?” y este mismo autor reconoce que la autoridad social de la ciencia y la tecnología está siendo, en este sentido y en otros, enjuiciada, especialmente en los países del Norte.

4) Dimensión pedagógica
Se refiere a la planeación y diseño de situaciones de aprendizaje, la relación comunicativa entre los actores del mismo (aspecto al que se le dedicará un apartado completo por la relevancia que tiene y la escasa atención que se le ha dado) y de sus instrumentos didácticos (como materiales y medios de difusión) para facilitar la comprensión de la realidad y su transformación en el plano personal y comunitario.

5) Dimensión ética
Un proyecto de transformación ambiental, desde el punto de vista educativo, además de replantear el proceso de generación o construcción de conocimiento, debe analizar la orientación valoral y política que están detrás de tal conocimiento.

6) Dimensión económica
Detrás del concepto de desarrollo, entendido de manera predominante, de acuerdo con lo planteado en un apartado anterior, como un cambio evolutivo, lineal y mecánico de las sociedades, existe un pensamiento económico que cree en la posibilidad del crecimiento infinito de la producción y el consumo, y cuya perspectiva determinista se ha resistido a la modificación de sus principios.

7) Dimensión cultural
La cultura es una estrategia adaptativa. Es una plataforma que tiene múltiples instrumentos de adaptación y transformación del medio.

La dimensión comunicativa-educativa ambiental

Hasta ahora los procesos de comunicación educativa ambiental han sido poco abordados desde una perspectiva teórica, y más bien se les ha dado un carácter meramente instrumental

El contexto de la comunicación en las reuniones de educación ambiental

Entonces, en primera instancia “comunicar” significa compartir, establecer cierta participación en común con alguien (Schramm, 1987). En segunda instancia, la comunicación tiene un carácter colectivo, que ordena u organiza la relación entre los sujetos de una sociedad. De esta forma se establece el concepto multidimensional de la comunicación, dado que tiene las dimensiones personal, instrumental, organizativa y transformadora.

En los inicios de la educación ambiental, en la década de los 70, se hace referencia al primer paso del proceso de comunicación: la información, confiriéndole un papel preponderante como herramienta
para inducir un cambio de conductas a fin de frenar la degradación ambiental. En la década de los 80 la aparición de las nuevas tecnologías de información plantea un debate desde varios ángulos en torno al papel de la información como herramienta principal y masiva para inducir el cambio de conductas. A principios de la década de los 90 la definición de educación ambiental refleja avances en cuanto que integra los objetivos del desarrollo sustentable (concepto en construcción, que inspira las metas locales de un desarrollo nacional, continental y global) como los principios pedagógicos y contenidos en complejidad para lograr la apropiación, la participación, la toma de decisiones y el desarrollo
de trabajos individual y colectivamente necesarios. La poca profundización en el tema de la comunicación en su función múltiple dentro de los procesos de educación ambiental ha impedido que se incorporen aprendizajes en esta materia y que se adentre en las prácticas de educación
ambiental.

Relación entre comunicación, educación y organización.

  • Las relaciones entre los sujetos del proceso educativo.
  • La producción de mensajes y los medios y canales de los cuales se utilizan.
  • La forma de construir o acceder al conocimiento. Es decir, la significación de los mensajes o de la realidad a conocer y a recrear.
  • El papel transformador de la cultura en colectividades, al generar una nueva lectura de la realidad y una nueva forma de relacionarse con ella.
Cap. 2 Legislación en educación ambiental


Consideraciones generales acerca del marco legislativo de la educación ambiental en México.

Desde el punto de vista jurídico, al diseñarse la agenda legislativa y, sobre todo, al elaborar una propuesta de ley, la pregunta que debe plantearse, en una primera instancia por parte de los legisladores, es ¿para qué quiero la ley?, ya que de la respuesta se deriva el objeto; y en una segunda fase, para poder aplicar sus disposiciones se debe responder la pregunta, ¿cómo logro lo que quiero? La respuesta, a las dos preguntas, se convierte en la hipótesis principal, en la variable independiente a partir de la cual se construirá la trama que sostiene a todo el cuerpo de la ley.

Antecedentes y avances del marco legal de la educación ambiental en México

Es importante resaltar, así mismo, que actualmente se cuenta no sólo con LGEEPA, sino que a la legislación ambiental federal se suman ahora la Ley de Vida Silvestre, la Ley de Desarrollo Rural Sustentable de 2001, la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable de 2003, la Ley General para la Prevención y Control Integral de Residuos 2004, la Ley de Aguas Nacionales, con importantes
reformas de abril de 2004, y en cada una de estas leyes existe un apartado especial sobre educación ambiental y la capacitación, debido a que a éstas se les considera en estos cuerpos legales como elementos fundamentales para la consecución de los fines que persiguen.

Aspectos jurídicos a considerar para el futuro

A) Los principios constitucionales
B) Los principios contenidos en los compromisos internacionales asumidos por México.

Aspectos constitucionales y de la legislación federal

El objeto de esta propuesta es garantizar el derecho a la educación para el desarrollo sustentable, que incluye a la comunicación educativa, al acceso a la información ambiental, a la capacitación, a la utilización de instrumentos de participación ciudadana que posibiliten el mejoramiento de su calidad de vida, y el aprovechamiento sustentable de los ecosistemas.

Los principios contenidos en los compromisos internacionales asumidos por México

  • Seguridad alimentaria
  • Biodiversidad (flora y fauna)
  • Comercio e industria (economía)
  • Materiales y residuos peligrosos (medio ambiente)
  • Patrimonio cultural y natural
  • Suelo
  • Atmósfera (medio ambiente)
  • Medio ambiente y desarrollo sostenible
  • Social.
Cap. 3.Educación Básica


Antecedentes y avances

La Secretaría de Educación Pública (SEP) se propuso desde la década de los años 70 como una de sus metas prioritarias el fortalecimiento de diversas acciones trascendentales para promover la apreciación, el conocimiento y la conservación del ambiente,2 tanto en la educación básica (preescolar, primaria y secundaria) como en los programas de formación inicial y permanente de los docentes, iniciados con la reforma educativa de 1993.

Acciones en educación básica

Preescolar. Material para actividades y juegos educativos y Guía para madres y padres.
Primaria. Plan y programas de las asignaturas, libros de texto gratuitos para los alumnos y libros para el maestro correspondientes a los seis grados escolares.
Secundaria. Este nivel educativo cuenta con un plan y programas, así como con libros de texto y para el maestro de las diversas asignaturas, en los que la estrategia de educación ambiental se concentra en las materias de biología, de primero y segundo grados, y de formación cívica y ética en los tres grados.

Formación docente

La formación continua de los docentes es fundamental para que los maestros en servicio y los egresados de las escuelas normales logren los propósitos de la educación ambiental, planteados en los planes y programas vigentes de cada nivel educativo. Con base en lo anterior, se diseñaron y actualmente se aplican y evalúan los cursos nacionales de actualización (CNA) para profesores La enseñanza de las ciencias naturales en la escuela primaria9 y La educación ambiental en la escuela secundaria,10 como parte del Programa Nacional de Actualización Permanente (Pronap); en ambos,
un propósito fundamental es incidir en los conocimientos, habilidades, actitudes y hábitos de los docentes, y en consecuencia de sus estudiantes a favor del ambiente.

Materiales de apoyo

La utilización de estos recursos didácticos ha abierto una gran oportunidad para incorporar la dimensión ambiental, razón por la cual el Cecadesu, en coordinación con la SEP, ha diseñado diversos proyectos, los cuales han sido difundidos tanto en Red Escolar como en Red Edusat, mismos que contribuyen a ampliar el conocimiento de las dinámicas de nuestro entorno y la relación sociedad-naturaleza.

Problemas

No obstante los avances abordados en los apartados anteriores, cabe reconocer que existen problemas en la educación básica con respecto a la incorporación de la educación ambiental; algunos de ellos son los siguientes:

  • Enfoque y contenidos
  • Formación práctica y magistrales.
  • Libros de texto

martes, 12 de mayo de 2015

Ilustre y Benemérita

SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFÍA Y ESTADÍSTICA


Fundada el 18 de abril de 1833
Primera Sociedad Científica en América 1833 ~ 2015



Cuando en 1833 Antonio López de Santa Anna fue electo presidente de la República, Gómez Farías ocupó la Vicepresidencia. Santa Anna poseía una enorme ambición por el poder, en cambio, Gómez Farías tenía una sola idea: Lograr que México tuviera un gobierno que respetara la libertad de los individuos y la igualdad para todos.

Transcurridos pocos meses de haber ocupado la Presidencia, Santa Anna pidió permiso al Congreso para ausentarse, quedando Valentín como presidente interino. Con la ayuda de algunos colaboradores y, sobre todo, de su amigo José María Luis Mora, elaboró un conjunto de leyes y decretos que en resumen contenían las siguientes ideas:

1. Permitir la libertad de pensamiento y expresión

2. Prohibir al clero y ejército intervenir en asuntos de política y destituir a los militares que se hubiesen pronunciado en contra del gobierno.

3. Clausurar la Universidad Pontificia, porque en ésta se encontraba un grupo contrario a las ideas de un México independiente y democrático, y reemplazarla por una Dirección de Instrucción Pública, que se encargaría de todo lo relativo a la educación de los mexicanos.

4. Para extender la educación, propuso asimismo la apertura de escuelas nocturnas para que un mayor número de jóvenes tuvieran la oportunidad de aprender y la creación de escuelas normales para maestros.

5. La desamortización de los bienes de la Iglesia.

El 5 de febrero de 1857, Valentín Gómez Farías, en el sitio de honor como Presidente de la Cámara, vio con gran satisfacción que su trabajo, sus exilios y fatigas, no habían sido en vano: ese día se firmó la nueva Constitución. Don Valentín murió el 5 de julio de 1858, sus restos se encuentran en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

La visión prospectiva del Dr. Valentín Gómez Farías, entonces Presidente de la República Mexicana, impulsó la creación de nuestra institución el 18 de abril de 1833, lo que significó que fuera la primera sociedad científica y cultural en América y la cuarta en el mundo con estas características. A la fecha ya cumplimos 181 años de trabajo académico. Está integrada por investigadores, profesionistas, maestros y estudiantes de postgrado que libremente deciden incorporarse a sus filas en diversas ciudades del país. Se puede afirmar sin vanagloria que nuestro país.

En la SMGE se han realizado varios trabajos científicos de la mayor importancia. Podemos destacar: la elaboración de la primera Carta General de la República y el primer Atlas Geográfico e Histórico. 

Por  iniciativa de nuestra institución, el gobierno federal expidió las leyes para determinar los nombres geográficos de las ciudades y demás lugares de la República Mexicana; estableció la legislación para la protección de los bosques y la conservación de los monumentos arqueológicos como propiedad nacional. En esta Sociedad  se produjo un informe sobre el sistema métrico decimal, que fundamentó que México fuera el tercer país del mundo en adoptar oficialmente este básico instrumento de medición.

Nuestros académicos realizaron la propuesta geográfica y técnica para que se hiciera el primer tendido de líneas telegráficas en el país, la Ciudad de México y Nopalucan, que después se extendió hasta Córdoba y eventualmente hasta Veracruz. Como parte de sus labores de investigación y con el valioso respaldo de sus Juntas Auxiliares en todas las entidades de México, se estructuraron las cartas geográficas de cada Estado y de los Territorios, se precisó la  división política territorial de la nación, se levantaron  los planos geológicos de costas, lagos y ríos, y se elaboraron cuadros con centenares de alturas barométricas.

En el ámbito académico es usual aplicar a nuestra institución el calificativo de “Ilustre”, en virtud de los muchos estudios e investigaciones de relevante valor intelectual que han efectuado sus integrantes. En el Diario Oficial de la Federación se publicó la decisión gubernamental de nombrar como “Benemérita” a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, reconociéndose sus aportes y eminentes servicios en períodos cruciales de la historia, como lo fueron los correspondientes a la Reforma y al Movimiento Social de 1910.

En su actividad actual la institución cumple un intenso y multidisciplinario programa académico, que comprende los trabajos de sus 50 sociedades correspondientes la República y otras que operan en las Universidades de Salamanca, Toulouse, Harvard, Berkeley, Chicago, Stanford y Los Ángeles; se realiza constante el intercambio con 425 instituciones análogas de los cinco continentes.

En la última década encabezó una campaña por la cual se logró que el Gobierno mexicano volviera a incluir en la currícula escolar las materias de Civismo y Geografía. La SMGE es miembro permanente de la  Unión Geográfica Internacional y del Instituto Panamericano de Geografía e Historia.